lunes, 29 de enero de 2018

La resurrección del clítoris-Capítulo 9

Mi falta de compostura y la poca femineidad que raramente conservo me desquician cada momento en que Paula está lejos y recuerdo todas esas conversaciones y planteos sobre su ex novia. Nunca podré ser más hermosa que ella. Me sobró tiempo para realizarme como persona y hoy todo lo que Paula puede obtener de mí es dinero y un departamento lúgubre, contaminado por un aire espeso luego de tantas conversaciones con la muerte.
Estoy paranoica. Traté de hacer las cosas como debía, disfrutar de la vida, evitar la ansiedad y mantener el equilibrio durante éste último fin de semana, pero me fue imposible. Por eso la paranoia, porque Paula se fue a una cubrir a una amiga en su puesto de camarera y si hubiera podido evitar mi presencia ésta mañana lo hubiera hecho.
Estoy cansada de sufrir para tener que relacionarme, tener una vida activa dentro del plano social. No puedo. No quiero. Me duele mucho.
La ex novia de Paula es una chica segura de sí misma, auténtica y mucho menos problemática que yo. En una ocasión Paula comparó la forma que tenemos de tratarnos con su antigua relación y desde ese día se muy bien que llevo todas las de perder.
Otra vez estos deseos de morir en el intento. La imagen de ellas compartiendo momentos, inmortalizando un beso dentro de aquella foto que encontré en un cuaderno viejo de Paula, me produce náuseas. No puedo comer, sólo deseo dormir muy a pesar del repentino llamado de aquél amor que partió con ganas de no volver más a casa avisándome de que llegaría más tarde. Su conducta no me resulta sospechosa porque fui yo quien en primera instancia le pedí que comenzara a estar más comunicada conmigo cuando se iba de casa. Lo que es inexplicable es la precisión con la cual percibió que todo esto estaba ocurriéndome y decidió llamarme. No pude decirle cuanto lamento ser tan obtusa de mente, tan inservible dentro de la espiritualidad que tanto repito a diario en mis actuaciones como profesora de yoga, y todo lo patética que puedo ser cuando me emborracho. ¿Tengo que renegar nuevamente con la posibilidad de que esa llamada fue producto del azar? Tal vez no pueda hacer otra cosa que confiar en el destino, muy a pesar de que lo que más desea mi corazón en éste momento es que la ex novia de Paula desaparezca para siempre de nuestras vidas, del planeta tierra….Algo o alguien debe exterminarla.

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