lunes, 29 de enero de 2018

La resurrección del clítoris-Capítulo 2

A Paula la conocí en un colectivo. Yo venía de tener una noche de terror que se resume fácilmente en tres o cuatro palabras: bar-alcohol-sexo- casual. No era la primera vez que me sucedía la secuencia de ir a un bar de mala muerte y conocer a un drogadicto con ganas de sexo casual imposibilitadas por la cantidad de cocaína consumida; pero en comparación con veces anteriores esa mañana había despertado completamente sola en la habitación de un albergue transitorio. Esa fue la razón de mi desmesurado llanto aquella mañana que conocí a Paula, que, con amabilidad se acercó a ofrecerme un pañuelo descartable. Si me detengo en ese primer momento tal vez podría hacer un análisis desmedido sobre la relación actual  terminaría asociando tonterías que probablemente no vienen al caso. Lo importante es que a partir de ese abandono fue progresivamente creciendo algo que hoy se puede denominar como: convivencia.

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