lunes, 29 de enero de 2018

La resurrección del clítoris-Capítulo 19

Está comprobado: la familia sólo sirve para solventar los gastos que en algún tiempo provocaron un trauma, no necesariamente irreversible, pero que no deja de significar dentro de la psiquis mental un abandono netamente emocional. Sin tener que encausarme demasiado dentro de los parámetros existencialistas. ¡No!, esto va mucho más allá de la paja intelectual a la cual solemos recurrir porque no tenemos cómo justificar la crisis que tuvieron que afrontar nuestros progenitores.
Quisiera poder confiar lo suficientemente en Paula para explicarle que yo estoy de su lado. Que formé, desde mi punto individual, un montón de proyectos para aislarnos de la familia de una manera no tan extrema que nos permitiese evolucionar desde el dinero que el mundo: el Gobierno y la familia que pretenden encausarnos desde sus propios mandatos. Con todo esto quiero decir que estoy del lado de Paula; y que pretendo ser la balanza que equilibra. Porque de eso se trata las relaciones vinculares: de ser compañeras desde los lugares recónditos que yacen sobre el aparato psíquico y la individualidad de cada una.
Hoy me desilusioné; no sólo de mí misma, sino, también de su respuesta ante mi pedido por consensuar una cita con la ginecóloga (considerando que estamos atravesando por un período sobre el que debemos atender situaciones de máxima prioridad: la salud mental, espiritual y por sobre todo física). Porque sin sobreestimar las relaciones sexuales como una parte fundamental de la relación, teniendo en cuenta que es y debe ser la base de una unión carnal, pasional que ayuda a encauzar los proyectos que pretendemos llevar  acabo juntas.
Como Paula no tiene cobertura médica decidí pedir un turno para ambas, y entonces, matar dos pájaros de un tiro. Pero, inevitablemente cuando dos no quieren uno no puede…
Así sucedió: Paula me reprochó el esfuerzo que debía hacer para “acompañarme”, dejándome a la expectativa de que a último momento me acompañaría. Obviamente su malhumor se exteriorizó desde la poca empatía para comprender que con mi mayor positividad tenía la leve esperanza de que pudiéramos atendernos en el mismo consultorio para abaratar costos. Pero tuve que darle la razón. Ahora debemos sacar un turno con otra ginecóloga para emprender el tratamiento desde un profesional particular.
Como valoro su esfuerzo, pero estratégicamente no pienso actuar de la misma manera desde donde la abordó Paula, prefiero encargarme de todo yo solita (como siempre lo he hecho). Porque es necesario que entienda que estoy pendiente de que no ponga ni un solo centavo en nada, incluso en éste momento en el cual estamos rebuscándonos para gastar la menor cantidad de plata posible.
Seré fría, racional y poco quisquillosa. Volveré  a poner en práctica mi individualidad si es que, como muchas veces me reprocha que se encuentra lo suficientemente ocupada como para comprometerse con la pareja.
Hasta último momento dudó en ir…Es por eso que éste es el momento en el cual tengo que actuar con cautela….Sin pedir ayuda, y sin dejar de ayudarla cuando ella me necesita. Por ésa soy yo: una persona que deseo desarraigarme de mi familia y sólo depender de lo único que están dispuestos a darme: dinero.


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