lunes, 29 de enero de 2018

La resurrección del clítoris-Capítulo 1

Dedicado a Pablo, quien estaba paranoico porque no escribiera sobre " nosotros como pareja" y me inspiró ( junto con la Ley de matrimonio igualitario) a que mi personaje llamado " Pablo", se transformara en " Paula".

Creo que fue mi madre quien una vez me dijo que yo sólo servía para vivir en un mundo pequeño, reservado tan sólo para dos personas. En su último suspiro, antes de morir en el intento de mantenerse con vida en ésta pandora de ilusiones que nos regala día a día el universo, mi madre reafirmó su crueldad con aquél mandato dejándome sola.
Hoy, que ya ni siquiera existe como un ente viviente sobre el cual descargar mis incertidumbres más existencialistas no puedo hacer otra cosa que darle la razón. Porque desde que conocí el amor, paradójicamente soy un desastre como persona.
La gran ironía en ésta absurda comedia trágica de relaciones amorosas es que en algún momento de desesperación realmente consideré que éste era el camino que me salvaría: el amor.
Recuerdo los ojos de Paula penetrando sobre los míos, sosteniendo mi cabeza con sus manos, despegando sus labios para pronunciar aquella palabra sobre la cual se burlarían tantas veces nuestras obsesiones en el futuro: amor.
Hace 165 días que vivo con Paula y podría decirse que oficialmente estoy en pareja. Mi rutina cambió y mi manera de ver la imagen que reproduzco en el espejo también se fue modificando. Por alguna extraña razón Paula tiene ese poder de convencimiento…
Si me preguntan si las cosas han mejorado para mí, de seguro respondería sin ninguna duda que nada empeoró, lo cual ya es suficiente…Pero no puedo negar lo evidente: estoy torpemente enamorada y es por eso que cada una de las presiones sociales que de por sí antes padecía sin poder encausarlas de una manera beneficiosa para todos, hoy se intensificaron. No sería un motivo negativo para tener en cuenta considerando que la presión, a veces suele ser amiga del movimiento, o al menos así lo veo yo…
Pero para no seguir desviándome del tema original en cuestión, debo confesar que comencé éste diario como una posible herramienta de convivencia que consiste en registrar cada una de las emociones que voy experimentando y podrían alejarme del objetivo deseado: ¿la felicidad? No, la supervivencia.


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